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Las 10 cosas que aprendí emprendiendo

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Cuando estudié el Máster GESCO en ESIC hace unos años algo que valoraba mucho en cada módulo eran las experiencias profesionales del profesorado. Me encantaba cuando contaban sin tapujos sus vivencias personales, en qué se habían equivocado y en qué habían acertado, pero sobre todo, de lo que más aprendía era de sus errores. Jamás vi un ápice de debilidad en nadie por contar sus fracasos, al menos es mi forma de ver las cosas, pero sé que en este país en el que vivimos los errores no están bien vistos. La realidad es que quien no trabaja, quien no lo intenta, quien no se arriesga, jamás falla, pero tampoco aprende. De eso no hay duda.

Hoy voy a tratar de contar qué cosas aprendí emprendiendo, que si la cosa bien no salió como pensaba en un principio que saldría, me sirvió muchísimo a nivel profesional y ahora me puedo enorgullecer de considerarme mejor persona y mejor profesional (de lo que podría ser yo mismo, no mejor que nadie, por si hubiera algún malentendido) gracias a los errores que cometí. Benditos errores, que seguiré cometiendo y me ayudarán a seguir aprendiendo cada día.

Aquí van las 10 cosas que aprendí de errores que fui cometiendo al emprender:

  1. A no estar solo en el camino. Never walk alone. Algunos consiguen llegar lejos sin compañía, pero es muy complicado. Trabajar en equipo aporta más que una simple suma y permite cubrir tu negocio cuando no puedes atenderlo como es debido por cualquier causa. Yo he estado años sin una semana de desconexión total de mi trabajo por este motivo. Tengo una alta tolerancia a la presión, al estrés y me encanta el mundo en el que trabajo, pero una semana de desconexión la necesitamos todos.
  2. A valorar cada céntimo de euro. A veces uno pierde la noción de la importancia de los presupuestos cuando trabaja en grandes corporaciones, y es algo que vemos sobre todo en el sector público. Cuando el dinero con el que se trabaja no es propio no duele tanto el gasto y, por ejemplo, se aceptan presupuestos rápidamente, sin comparar. Un poco por aquí, un poco por allá, al final la suma puede ser más importante de lo que uno se imagina. Yo ahora sobre todo pienso en el coste de oportunidad. Con ese dinero que se ha “despilfarrado” quizás se podía haber contratado al experto en X que a la empresa tan bien le hubiese venido.
  3. A saber qué quiere tu cliente. Esto es algo esencial que aprendes cuando trabajas por tu cuenta y necesitas que el negocio vaya hacia adelante. Cada cliente necesita algo diferente. Algunos necesitan un trabajo muy exquisito y depurado, otros simplemente a que estés disponible en el momento en que te necesitan. Cada cliente puede tener una necesidad diferente y hay que aprender a mostrar que tú tienes precisamente esa característica que necesitas. Cuando trabajas por cuenta ajena, tu cliente es tu jefe, ¿Sabes lo que quiere de ti?
  4. A no tener problemas con las horas extra. ¿Cuántas veces hemos escuchado eso de “a mi las horas extra no me las pagan”? Que le pregunten a un autónomo. Esas horas extras las tienen que hacer sí o sí porque sino probablemente no cobren las horas normales. Es algo normal, que hay que asumir y aceptar, estar dispuesto a ciertos días arremangarse y trabajar hasta que se termine lo que hay que hacer, sin que ello suponga un trauma, pues quien algo quiere, algo le cuesta. Ojo, no hablo de explotación laboral, porque hay casos y casos.
  5. A ser relaciones públicas. Esto es quizás lo más importante. No hubiese aguantado ni 6 meses trabajando por mi cuenta, en un sector en desarrollo, en una ciudad cara y voraz, en la época de mayor crisis del país, si no hubiese conocido a la gente apropiada. ¿Cómo se hace esto? Trabajando mucho, haciendo las cosas bien, y sin perder el contacto con las personas con las que te vas relacionando. Hoy en día esto es algo súper sencillo de hacer. Probablemente tú mismo, que estás leyendo este blog, estás siendo “víctima” ahora mismo de mi estrategia de contacto :). Asiste a eventos, conferencias, sesiones de networking, presenta proyectos, haz amistades y participa en comunidades tanto online como offline.
  6. A perder el miedo al teléfono. Es algo que ocurre a muchos empleados, tener miedo a descolgar el teléfono por el miedo al fracaso. Al final te das cuenta de que es cuestión de estadística. Algunas veces te pasas un buen rato al teléfono dando explicaciones, haciendo visitas y preparando presupuestos para nada, pero llega el momento en el que el negocio se concreta y todo el esfuerzo se compensa. Con el tiempo te das cuenta de que solo uno de cada cinco presupuestos se acepta y que has hecho muchas llamadas en vano, pero esto funciona así. Con cero llamadas hay cero negocio. Coge el teléfono, no tengas miedo y pon todo de tu parte.
  7. A no poner todos los huevos en la misma cesta. A veces es mejor tener muchos clientes pequeños que un solo cliente grande, es cuestión de lógica pero a veces esto no se tiene del todo en cuenta. Ojo con este tema porque un negocio rentable un día, al siguiente puede ser una ruina, y probablemente quieras comer a diario.
  8. A centrarse en un objetivo. Cuando gestionas un negocio puedes entretenerte y perder tiempo arreglando cosas que no son verdaderamente importantes. Ve al grano, trabaja en lo necesario, optimiza tiempo y presupuestos, haz lo importante. Los detalles, lo accesorio, eso lo irás arreglando, pero céntrate.
  9. A hacer lo que uno sabe hacer. No quieras hacerlo todo. No tienes que ser el contable, el fiscal y el financiero de tu empresa. Ciertos servicios deberías asumir contratarlos y dedicarte a lo que realmente sabes hacer. Sino acabarás perdiendo el tiempo en tareas que no te reportan un ingreso, y que harás más lentamente y peor que un profesional en la materia.
  10. A luchar por lo que uno quiere. Si no pones todos tus esfuerzos en lograr un objetivo, es que no lo deseas con tanto ímpetu. ¿Consideras que estás poniendo toda la carne en el asador? Si no lo estás haciendo hazlo ya o cambia de negocio.

No sé si esto os servirá de algo, pero ahí os lo dejo por escrito por si a alguien le pudiese venir bien.

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