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Alejáos de los “eskers”, solo os darán problemas.

eskers

En una época en la que se ha puesto tan de moda el sufijo “er” ya casi para cualquier cosa me he permitido el lujo de inventarme un vocablo expresamente para este post. Si pueden existir los runners, los youtubers, los beliebers y hasta los gemeliers (estos me dan un poco de grima), ¿Por qué no los “eskers”?

Quizás no sepáis a quienes me refiero con los eskers, pero la verdad es que los ves a diario en vuestras vidas. Quizás en casa, en la universidad, en el trabajo, en el banco, en el hospital… lo cierto es que están en todas partes, y no son tan pequeños como aquellos diminutos borrowers (¡vaya, los primeros -ers!) protagonistas de una película que pasó con más pena que gloria por las pantallas de todo el mundo. Los eskers son más grandes, los hay de metro y medio y los hay de dos metros. Su apariencia es la de un ser humano cualquiera y si ahora mismo sales a la calle, a primera vista no los distinguirías, pero si entraras en conversación con personas de forma aleatoria, darías con ellos.

Los eskers son peligrosos. De verdad. ¡Alejaos! No traerán nada bueno a vuestras vidas. Pero claro, necesitaréis saber cómo son… ¿Queréis saber como detectarlos? Fácil.

Los eskers siempre tienen una excusa. Creen que lo hacen todo bien. El mundo está en su contra. No asumen sus errores. Y siempre, siempre, SIEMPRE, tienen un “es que” preparado.

- Es que la profesora me tiene manía.

- Es que soy el que más trabajo en la empresa y no lo valoran.

- Es que tenía que haber rellenado la solicitud 1.234/12 del formulario pimpampúm.

- Es que esto no se puede hacer.

¿Os van sonando no? Los eskers están en todas partes, preparados para saltar con una excusa a la primera de cambio en vez de encontrar una solución al problema que se plantee. A refugiarse en sus pretextos y negatividad en lugar de afrontar la realidad de la forma más positiva para poder llegar a sacar algo de provecho cualquiera que sea la situación. A veces parece que estén programados genéticamente para escudarse ante cualquier situación que no les favorezca, y esto está por demostrar, pero estoy seguro de que los eskers son tóxicos. Aléjate de ellos, no entres en su círculo, no dejes que te contaminen, que te infecten. Un esker no está interesado en cambiar una situación, sino en culpar a los demás sin molestarse en plantearse si puede ser cierto que siempre el mundo esté en su contra.  No entres en su juego.

Es posible que leas esto y no sepas que eres un esker. Por estadística seguro que más de una decena de los que lean estas líneas lo son.

Mi consejo seas esker o no: si te ocurre cualquier cosa en la vida cotidiana, que no te favorezca, que no te convenga o que no te apetezca, no utilices el “es que”. Todos somos eskers alguna vez, pero trata de ser un “solutionator” (mira que término más molón, más propio de los 90, pero es que vamos teniendo una edad…) muchas más.

Resuelve problemas, trata de cambiar tu situación, piensa en que si algo que vas a hacer o decir no va a mejorar una situación, no vale la pena que lo hagas o digas. Pon todos tus esfuerzos, y cuando digo todos son TODOS, en hacer cosas que llenen tu vida de positividad.

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